LA HISTORIA DE UNA RE-OPERACIÓN

Vale más un céntimo bien empleado que un céntimo ahorrado.
(Orison Swett Marden)

Hace más de 20 años, Acabats Filant ya efectuaba recuperaciones de prendas para empresas, donde el empresario entendía que no se podía desechar una prenda por un simple punto escapado, por una carrera en el tejido, o un salto de máquinas en costura.

Las repasadoras moviendo sus agujas, creaban magia y hacían desaparecer ese problema y esa prenda sin anomalía alguna, llegaban hasta el maniquí del punto de venta, consiguiéndose así el beneficio económico para toda la cadena.

Más tarde con el aumento del consumo, las macro producciones, las aperturas de las fronteras comerciales, se tomó como primera premisa de valor, “el tiempo”.

El tiempo era lo que importaba, todo debía ser rápido. Aunque los problemas de producción habían aumentado a consecuencia de una mayor velocidad de la maquinaria y de los operarios. El empresario, toma la decisión de que el perder un tiempo en la recuperación de la prenda, era más caro que desecharla ya que, “el tiempo se paga”.

Más tarde, caen en la cuenta de que tampoco podían perder todas las prendas con defectos y nacieron las famosas “Outlets”, pues pensaron, “al menos se recuperará el coste de la producción y no se perderá todo”.

Si se lo preguntásemos a un analista contable, nos podría decir que cuando se valora una colección, se cuentan los gastos desde las horas del diseñador o creativo, dibujos, muestras, hilo, producción, mermas, tiempo y transporte. Todo esto se divide por la cantidad de prendas que se deciden crear y se calculan los beneficios.

La cantidad de prendas que se envían para Outlets, pero que estaban previstas para su comercialización en puntos de venta, donde seria satisfecho el beneficio calculado, pasa a no tener beneficio y solo recuperamos el precio de la producción.

Pues bien, el beneficio no cobrado penaliza en el precio por hora de la prenda, encareciendo todos los departamentos y dando como resultado que tenemos el gasto de una prenda que se ha creado, pero que no va a dar beneficio, aunque si el gasto.

 

Si nos paramos a valorar lo que cuesta recuperar la prenda y así percibir el beneficio total de la prenda, realmente sigue siendo rentable. Cuanta menos cantidad de prendas de las que se crearon, lleguen al punto de venta preconcebido, menor será el beneficio. Y por el contrario, a mayor número de prendas lleguen al punto de venta programado, los gastos quedarán repartidos en esas prendas y el beneficio será mayor.

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